El Estadio Cuauhtémoc de la ciudad de Puebla fue diseñado por Pedro Ramírez Vázquez y abrió sus puertas el 6 de octubre de 1968. Su construcción respondió a un objetivo deportivo concreto: albergar encuentros del torneo de futbol de los Juegos Olímpicos de México 1968. La historia oficial del recinto, publicada por el Club Puebla, ubica su edificación entre 1965 y 1968, durante el gobierno estatal de Aarón Merino Fernández.
El estadio no surgió como una ampliación de otra cancha ni como una obra pensada originalmente para una Copa del Mundo. Su primer propósito fue integrarse a la organización olímpica, en una etapa en la que México preparaba instalaciones para recibir competencias internacionales. Con el tiempo, el inmueble se convirtió también en casa del Club Puebla, pero su origen arquitectónico y deportivo está ligado a aquella cita de 1968.
La apertura antes del torneo olímpico
La inauguración reunió dos partidos. Primero se enfrentaron Puebla y América; después jugaron las selecciones olímpicas de México y Checoslovaquia. Ese programa permitió estrenar el inmueble antes de que comenzaran los compromisos olímpicos de futbol, que marcaron su primer uso dentro de una competencia internacional.
Desde sus primeros años, el Cuauhtémoc fue identificado también como el “Coloso de Maravillas”, nombre asociado con la zona donde se levantó. La construcción original contempló la parte baja de las tribunas sobre un terreno de 200 mil metros cuadrados. Esa configuración sería modificada después en dos intervenciones que cambiaron tanto la lectura exterior del estadio como sus espacios de circulación.
El mural que acompaña al inmueble
Uno de los elementos del diseño original que permanece es el mural de Jesús Corro Ferrer, arquitecto poblano. La pieza mide 24 metros de largo por 3.2 metros de alto y reúne imágenes del Huey Tlatoani Cuauhtémoc, Macuilxóchitl —dios del juego—, el juego de pelota prehispánico y el futbol contemporáneo. En esta última parte aparecen jugadores con indumentaria de la Selección Nacional y de Puebla.
El conjunto visual vincula el nombre del estadio con referencias prehispánicas y con la práctica deportiva moderna. No forma parte de una remodelación reciente: pertenece a la identidad arquitectónica que acompañó la apertura del inmueble. Por ello, la obra de Corro Ferrer permite distinguir entre el proyecto concebido para 1968 y las transformaciones que se hicieron décadas más tarde.
Dato
Dato curioso. El mural del Estadio Cuauhtémoc une al Huey Tlatoani Cuauhtémoc y a Macuilxóchitl con el juego de pelota prehispánico y el futbol moderno.
Dos Mundiales y una nueva fachada
El Cuauhtémoc fue sede de dos Copas del Mundo de la FIFA: México 1970 y México 1986. Para la edición de 1986 se realizó la segunda etapa constructiva, con dos tribunas en la parte alta del estadio. La intervención atendió los requisitos para recibir nuevamente partidos mundialistas y dio al inmueble una configuración distinta a la de su apertura olímpica.
La tercera transformación fue la remodelación de 2015. En esa obra se añadieron rampas en los extremos norte y sur, además de un recubrimiento exterior para 124 columnas elaborado con ETFE. Este material cubre la fachada.
La reinauguración se realizó con un partido amistoso internacional entre Puebla y Boca Juniors. Así, la trayectoria del Estadio Cuauhtémoc reúne tres momentos definidos: el proyecto de Ramírez Vázquez para los Olímpicos, la ampliación asociada al Mundial de 1986 y la renovación exterior de 2015.
Además de su vínculo con la selección y los torneos internacionales, el estadio ha sido escenario de los campeonatos de Liga del Club Puebla en las temporadas 1982-1983 y 1989-1990. Esos resultados pertenecen a la historia deportiva del club; el recinto, en cambio, conserva una trayectoria propia marcada por su construcción para México 1968 y sus posteriores adaptaciones.
El 18 de noviembre de 2015, el inmueble remodelado volvió a abrir para el amistoso entre Puebla y Boca Juniors.