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Cuál es la historia de La Constancia Mexicana en Puebla

La Constancia Mexicana pasó de molino a fábrica textil en Puebla. Así aprovechó el agua del Atoyac y formó un entorno de trabajo y vivienda.

La Constancia Mexicana, actual Museo de la música y el títere, Puebla, México
Foto: Luisalvaz · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

La exfábrica La Constancia Mexicana se formó a partir de un molino y fue adaptada para la producción textil. El estudio histórico-arquitectónico del Instituto Nacional de Antropología e Historia revisa escrituras, avalúos, planos, mapas y grabados para reconstruir las transformaciones del inmueble.

Wikipedia registra que la fábrica comenzó operaciones el 7 de enero de 1835, fundada por Esteban de Antuñano y Gumersindo Saviñón. La sociedad adquirió en 1834 el terreno donde estaba el antiguo Molino de Santo Domingo, junto al río Atoyac, y allí instaló la factoría.

La Constancia Mexicana, actual Museo de la música y el títere, Puebla, México
La Constancia Mexicana, actual Museo de la música y el títere, Puebla, México Foto: Foto: Luisalvaz · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Del Molino de Santo Domingo a la producción textil

Antes de fabricar hilos y telas, el conjunto se dedicaba a la molienda. Un primer molino de pan se ubica desde 1543, mientras que la orden de Santo Domingo tuvo la propiedad a partir de 1576. El sitio reunía administración, bodegas, servicios, granero y salas de molienda alrededor de patios y explanadas.

La instalación textil comenzó al año siguiente de la compra. La fábrica aprovechó construcciones previas y añadió una gran sala de telares que unió dos edificios del antiguo molino. También conservó el patio del conjunto.

Durante esta etapa se incorporaron un templo católico y un núcleo de habitaciones para trabajadores, con viviendas alrededor de una explanada frente a la fábrica. Así, el predio reunió producción, almacenamiento, servicios, culto y alojamiento.

El agua movió molinos, máquinas y turbinas

El río Atoyac y el afluente de San Jerónimo fueron fundamentales para el funcionamiento del sitio. Primero aportaron fuerza para moler trigo y maíz; después se aprovecharon para mover maquinaria de hilados y tejidos.

Las primeras máquinas inglesas y estadounidenses funcionaban con energía hidráulica obtenida mediante molinos de madera y piedra. A comienzos del siglo XX se instalaron tres turbinas de reacción tipo Francis, fabricadas por la empresa suiza Escher & Wyss, para generar electricidad destinada a la maquinaria.

Wikipedia caracteriza a La Constancia como la primera fábrica textil mecanizada y la primera que utilizó energía hidráulica en México. También se registran otras fábricas textiles en Puebla entre 1838 y 1845, varias vinculadas con ríos, molinos o haciendas.

Trabajo, vivienda y crecimiento alrededor de la fábrica

Las ampliaciones respondieron al crecimiento de la producción. Entre 1906 y 1986 se extendieron las salas para recibir maquinaria y se construyó una planta alta sobre la sala de telares, conocida como sala de trociles.

El sistema hidráulico también se ajustó: se instaló canalización para conducir agua a las tres turbinas. Además, algunas salas de molienda fueron rellenadas o clausuradas para habilitar habitaciones destinadas a empleados de confianza.

La propiedad pasó por distintas etapas. Esteban de Antuñano fue dueño hasta su muerte en marzo de 1847; Francisco M. Conde adquirió la factoría alrededor de 1906 y la familia Barbaroux la compró en 1934. En 1960, Miguel Barbaroux la cedió a los obreros como saldo del pasivo laboral. Los obreros la administraron hasta 1976.

Una fábrica con varias etapas históricas

La actividad textil continuó durante el siglo XX y el cierre definitivo de operaciones ocurrió en 1991. Para entonces, el complejo había sido modificado durante décadas para responder a distintos procesos de trabajo, aunque conservaba elementos de su origen molinero.

El gobierno del estado de Puebla expropió el conjunto en 2001 y anunció un proyecto de rescate arquitectónico con usos culturales. El lugar alberga el Museo Infantil La Constancia Mexicana, la Casa de la Música de Viena, la Casa del Títere Marionetas Mexicanas y el Museo de la Música Mexicana “Rafael Tovar y de Teresa”.

El estudio publicado en 2010 formó parte de los trabajos preliminares para una propuesta de intervención y reciclaje de la antigua fábrica. Su reconstrucción histórica sigue las transformaciones de los espacios hasta la configuración arquitectónica observable en el inmueble.

Dato

Dato curioso. A inicios del siglo XX, La Constancia incorporó tres turbinas de reacción tipo Francis para producir electricidad con la fuerza del agua.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo comenzó a operar La Constancia Mexicana?

El inicio de operaciones se sitúa el 7 de enero de 1835, después de que Esteban de Antuñano y Gumersindo Saviñón adquirieron el terreno donde estaba el antiguo Molino de Santo Domingo en 1834.

¿Cómo aprovechaba el agua la fábrica?

El río Atoyac y el afluente de San Jerónimo se utilizaron primero para la molienda y después para mover maquinaria textil. Más tarde, el agua alimentó turbinas que generaban electricidad.

¿La Constancia fue la única fábrica textil temprana de Puebla?

No. La cronología registra otras instalaciones textiles poblanas entre 1838 y 1845, ubicadas junto a ríos, molinos, haciendas o en Atlixco.

¿Qué relación tuvo la fábrica con sus trabajadores?

El conjunto incluyó habitaciones para trabajadores y, posteriormente, viviendas para empleados de confianza. Los obreros administraron la fábrica entre 1960 y 1976.

¿Cuándo cerró la fábrica?

El cierre definitivo de operaciones ocurrió en 1991. En 2001 el conjunto fue expropiado por el gobierno estatal para su rescate y nuevos usos culturales.

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