En corto
Chipilo está en Puebla, a 12 kilómetros al sur de la capital, dentro del municipio de San Gregorio Atzompa.
Su origen es una colonia de inmigrantes vénetos, en su mayoría de Segusino y pueblos vecinos.
Sus habitantes, llamados chipileños, siguen hablando una variedad del véneto.
El Museo de Migración Italiana cuenta la historia de la localidad.
Datos clave
- Nombre oficial
- Chipilo de Francisco Javier Mina
- Estado y municipio
- Puebla, San Gregorio Atzompa
- Distancia
- 12 km al sur de la ciudad de Puebla
- Fundación
- 1882, por inmigrantes del Véneto
- Gentilicio
- Chipileño o chipileña
- Patrona
- Virgen de la Inmaculada Concepción
Dónde queda Chipilo y por qué lleva el nombre de Mina
Chipilo es una localidad del estado de Puebla, ubicada a 12 kilómetros al sur de la ciudad de Puebla (la capital) y sobre la carretera Atlixco-Puebla. Pertenece al municipio de San Gregorio Atzompa y se encuentra a unos 2,150 metros sobre el nivel del mar. Una descripción de origen comunitario recogida en Wikipedia lo sitúa en un valle sembrado de alfalfa, con vista a los volcanes y al cerro de La Malinche.
El nombre ha cambiado con el tiempo. Durante sus primeros veinte años la colonia se llamó Fernández Leal. En 1899 recibió oficialmente la categoría de pueblo independiente y el nombre de Francisco Javier Mina, por requisitos de la época, aunque sus habitantes siguieron llamándolo Chipilo. Hoy ambos nombres conviven: el oficial en documentos y el de uso diario entre la gente.
De Segusino a Puebla: la colonia de 1882
La colonia se fundó en 1882 con poco más de 400 emigrantes de la región del Véneto, en el norte de Italia. Casi todos procedían del municipio de Segusino y de localidades vecinas como Quero y Valdobbiadene. La llegada se enmarcó en un proyecto del presidente Porfirio Díaz, que buscaba modernizar el país tras una larga serie de guerras y quería contar con población de distintas partes del mundo: franceses, españoles, chinos, japoneses, coreanos e italianos.
Los colonos llegaron tras un contrato entre Francisco Rizzo y el secretario de Fomento, Carlos Pacheco Villalobos. Muchos se dedicaron a la ganadería, y los productos lácteos de la comunidad se hicieron conocidos en distintos lugares de México. La historia del pueblo también recoge un episodio del 25 de enero de 1917: cien chipileños armados habrían defendido la colonia de unos 4,000 zapatistas desde el cerro llamado Monte Grappa, y el presidente Venustiano Carranza nombró «general» a Giacomo Berra, jefe de los italianos de Chipilo.
Infografía de Crónica Poblana. Cifras en habitantes, 1882–2020. Fuente: Wikipedia.
Ver datos
| Dato | Cifra |
|---|---|
| 1882Inmigrantes que llegaron | 424 habitantes |
| 2000 | 2,965 habitantes |
| 2005 | 3,084 habitantes |
| 2010 | 3,493 habitantes |
| 2020 | 4,059 habitantes |
Durante la mayor parte del siglo XX el pueblo permaneció aislado, y los chipileños conservaron sus tradiciones y, sobre todo, su idioma. Con el crecimiento de la ciudad de Puebla, la localidad ha quedado cada vez más cerca de la mancha urbana. El Museo de Migración Italiana en Chipilo de Francisco Javier Mina reúne la historia de esta fundación.
Qué observar: parroquia, colina, lengua y oficios
El patrimonio de Chipilo se lee tanto en sus edificios como en su vida cotidiana. La parroquia de la Inmaculada Concepción, advocación de la patrona del pueblo, destaca en las descripciones por su sencillez. La arquitectura local recuerda a la de las aldeas alpinas de Italia. Sobre el pueblo se levanta una colina que sus habitantes llaman Monte Grappa.
Dato curioso
La colina junto al pueblo lleva el nombre de Monte Grappa por la montaña cercana al pueblo alpino del que vinieron los fundadores.
La lengua es otro rasgo distintivo. La mayoría de los habitantes habla el chipileño, variedad del véneto, identificada como feltrino-belunés. Varios lingüistas han propuesto sistemas de escritura para ella, entre ellos la estadounidense Carolyn McKay y el chipileño Eduardo Montagner Anguiano, y la comunidad ha publicado materiales en esa lengua. También se conservan tradiciones como la fiesta de la Befana, que se celebra cada año, y el juego de las bochas, pariente de los bolos y la petanca.
En lo económico, los chipileños son reconocidos por los productos lácteos y por la elaboración artesanal de muebles, una influencia estilística llegada del Véneto. El escudo del pueblo, con el León Véneto y el lema labor omnia vincit, se oficializó en 1982, al cumplirse el centenario de la fundación, tras una convocatoria pública de la presidencia auxiliar.